Lo veo a el y me doy cuenta que nadie lo apura, esta ahí sin avanzar, justo en este momento llegan los sentimientos. La distancia como una mala nota, el amor como una eterna caída, el reflejo de tus ojos, como la buena suerte, tus palabras, como una orquesta, tus oídos, como la solución a mis problemas, los gestos, como una obra de teatro, tu pelo, como un telón, los orgasmos como la risa, tu aroma como un twix, tus mentiras como la felicidad, tus pensamientos, como lo real, y tus besos, la mejor manera de influir.
Todavía sigue detenido, mejor me detengo y la pienso. El no existe cuando hago eso, solo existe la felicidad del niño que te quiere cuidar, el que te quiere hacer reír, el que te quiere enseñar y mirar, el que te quiere hablar, el que te quiere besar y sobre todo el que te quiere amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario